Que cuánto más fría está la cerveza mejor es y más buena está, es un mito como lo es decir que el romero sólo enriquece las paellas, que el agua de mar no se bebe o que las Ale de verdad sólo se fabrican al norte de Europa.

Rafael Suñer, desde la La Socarrada, nos echaba por tierra estos y otros mitos el pasado sábado 13, mientras nos explicaba su sueño hecho realidad desde hace 5 años: ofrecer al mundo una cerveza artesanal, de calidad y tan buena que la típica expresión valenciana “això es mel de romero” le aplicara literalmente.

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Durante la estupenda cata a la que asistimos lo pudimos comprobar. Como un crítico definiese una vez a La Socarrada, es “una cerveza con cabeza belga y corazón mediterráneo”. Ni necesita justificar más allá su originalidad ni tiene nada que envidiar a los mejores de los vinos. Gracias a su alta fermentación artesanal y sus ingredientes biológicos, esta Ale con carácter y notas de miel y romero, es una cerveza para disfrutar y apreciar, detenidamente, sin necesidad del frío excesivo que las cervezas industriales a gran escala requieren. Aquí la variedad de maltas se saborea dejándote una sensación redonda, por supuesto, después de una espuma perfecta.

Mucho han cambiado las cosas desde el primer lote producido con el perol más grande que Rafael pudo encontrar en casa de su madre, las recetas encontradas en Google y los kits de auto-producción dudosa. Sólo hace falta un vistazo al almacén repleto, las fermentadoras llenas y las obras de ampliación de la fábrica, para darse cuenta de ello.

Hoy día La Socarrada no sólo está presente en diversos puntos de España, sino también internacionalmente, manteniendo sus valores tradicionales y su producción natural, viva, y única, tan característica de la cerveza artesanal que afortunadamente, cada vez más se hace un hueco en nuestros vasos.

Tras aprender a no beber directamente de la botella, a servir su contenido correctamente y otros sabios consejos, pudimos probar también lo que parecía un imposible: otra Ale de la misma fábrica pero con distinto nombre y un 6% de agua de mar filtrada en su interior, o lo que es lo mismo, Er Boquerón. Sorprendente, fresca, con un toque mineral al fondo, muy versátil y fácil de beber, fue sin duda un contrapunto especial en nuestra visita, todo un descubrimiento y un claro exponente de la importancia no sólo de la innovación (algo ya conseguido con La Socarrada) sino también de la importancia de creer y perseguir las propias ideas.

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Visita obligada para los amantes de la buena cerveza de verdad, y una experiencia altamente recomendable para todos los demás, nos marchamos de esta brauerei de Xátiva con una sonrisa y dos horas geniales a la espalda.

Una visita bien guiada y explicada, una cata con picaeta, información útil y generosidad, una historia de emprendedores y trabajo bien hecho resonando en nuestros oídos, y dos cajas de cerveza directas al maletero de nuestros coche -¡no pudimos resistirnos!-.

Más info: La Socarrada

Laura Morillas García