La espirulina es una alga azul, algunos expertos la consideran una cianobacteria. Se puede encontrar en aguas del lago Chad, en África, y en el lago Texoco en Mexico. Su principal beneficio es que proporciona una gran cantidad de proteínas. Por cada 100 gr contiene de 60 a 70 gr de proteína.

Hay que tener en cuenta que las proteínas de la espirulina se asimilan muy fácilmente entre el 65 y el 80% porque contienen 18 aminoácidos necesarios para el organismo.

La espirulina también aporta vitaminas del grupo B, como la vitamina B12. Una de las pocas deficiencias que los nutricionistas han encontrado en la dieta 100% vegetariana es la vitamina B12, fundamental para un sistema nervioso y tejidos sanos. La espirulina es una fuente de vitamina B12.

Contiene además antioxidantes como los betacarotenos, minerales como el potasio, el magnesio, el fósforo o el hierro y, también, ácidos grasos esenciales.

Por estos motivos, la Organización Mundial de la Salud y la ONU la declararon el mejor alimento para luchar contra la desnutrición en países subdesarrollados

Tradicionalmente fue utilizada en el pasado por numerosas civilizaciones en América y en China como remedio para distintos tipos de afecciones.

En la actualidad, el alga espirulina es uno de los llamados “superalimentos” más consumidos, principalmente en Japón y EEUU. Actrices como Gwyneth Paltrow, Miranda Kerr o Elsa Pataky dicen que la usan en sus dietas porque con ella mantienen los kilos a raya. Sin embargo, hay que ser muy cautos con esto. No hay investigaciones científicas que demuestren que la espirulina sirva para bajar de peso. Lo mejor es, sin duda, una dieta equilibrada y saludable.

Hay quien dice que las algas son el alimento del futuro. Se puede añadir la espirulina progresivamente a la dieta, añadiéndola en caldos y guisos y, así, empezar a conocerla.

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